JESÚS Y EL JOVEN RICO
 
“Jesús, mi Salvador,
ya que diste la vida
por salvarme,
graba tu dulce nombre en mi memoria, imprímelo Tú
en mi corazón,
y que no se me caiga nunca de la boca.
Si me enfrió
en tu amor,
que tu nombre
me anime.

Que me sostenga firme cuando la tentación
me asalte.

Que cuando
esté afligido
tu nombre
me conforte.

Que él sea mi refugio, mi escudo,
mi esperanza
y consuelo.

Y que acabe mis días invocando tu nombre”.Amén.
 
San Alfonso
 
 

“En aquel tiempo, cuando Jesús siguió su viaje, vino un hombre corriendo y se puso de rodillas delante de El y le preguntó:
‑ Buen Maestro, ¿qué puedo hacer para conseguir la vida eterna?
Jesús le dijo:
¿Por qué me llamas bueno? No hay más que uno bueno y ese es Dios. Tu sabes los mandamientos: No cometerás adulterio; no mates; no robes; no digas mentiras de nadie; no engañes; respeta a tu padre y a tu madre.
El hombre le contesto:
‑ Maestro, todo esto lo he cumplido desde niño.
 Jesús lo miró con cariño y le dijo:
‑ Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y entonces tendrás riqueza en el cielo; luego ven y sígueme.
Pero cuando oyó esto, el hombre se afligió y se fue triste porque era muy rico.”  
(Evangelio de Marcos 10, 17‑22)

 
Para una Lectura Orante del texto
 
1. SABOREAMOS LA PALABRA DEL SEÑOR.
(Lectio)

 
Leemos con atención el texto que se propone. Si es necesario, lo releemos varias veces. Nos fijamos en algunas palabras a ideas claves. Por ejemplo, en los verbos que expresan las acciones del hombre que fue hacia Jesús: fue el quien tenia interés en la vida eterna, por eso fue corriendo, se arrodilló y le preguntó. Tenia buena disposición, consideraba bueno al Maestro.
 
Jesús le remite a los Mandamientos, que no, eran desconocidos para este hombre, sino que los había cumplido desde niño. Jesús le miró con cariño, se fijó en el, le amó... y le llamó, invitándole a dar sus riquezas a los pobres, vender sus bienes y seguirle a El.
 
Ante estas exigencias, el hombre se fue triste porque era muy rico y apegado a sus bienes. No siguió a Jesús.

PREGUNTAS:
¿Por que este hombre fue corriendo hacia Jesús?
¿Qué buscaba? ¿Por que se fue triste?


 
2. MEDITAMOS EL MENSAJE ACTUALIZADO
(Meditatio‑cogitatio)

 
Degustamos la palabra del Señor, la analizamos con nuestra inteligencia la aceptamos con nuestra voluntad y sentimientos, para ponerla en práctica.
 
El ser humano, un hombre cualquiera del tiempo de Jesús o de nuestros días, se acerca al Maestro para preguntarle to que debe hacer para alcanzar la vida eterna. Es la pregunta moral que brota de toda conciencia humana.

l. Es una pregunta esencial para todo hombre o mujer que busque dar sentido a su vida y conseguir la Vida Eterna. El Maestro responde a su interlocutor, cada uno de nosotros, diciendo que só1o Dios es Bueno y só1o El puede respon­der a los interrogantes mas profundos del corazón humano

2. Los Mandamientos son la propuesta de Jesús a quien le pide una respuestas sobre la vida moral, que consiste en el amor a Dios y al prójimo como camino único hacia la vida eterna. En el amor está la perfección de la libertad humana por medio de la Ley, alcan­zando su culmen y plenitud con las Bienaventuranzas, hermosa síntesis del Sermón de la Montana

3. Ante el hombre que ha guardado los Mandamientos desde su infancia, Jesús se muestra aun más exigente: "Una cosa te falta...". En el evangelio según San Mateo se dice: "Si quieres ser perfecto..." (Mt 19, 21). La exigencia es radical: venderlo todo, darlo a los pobres y seguirle. Esta invitación de Jesús se inscribe en el contexto general del Sermón del Monte y de los relatos de vocación. Jesús pide a quienes le siguen dejarlo todo, y proclama dichosos a los pobres.
 
La obligación del discípulo de Jesús es seguir al Maestro, compartir su vida y su misión. Los apóstoles y todo el que quiera seguir los pasos de Cristo esta llamado a compartir su vida y su destino, a participar de su obra redentora, a imitar al Maestro. De hecho, seguir al Maestro, ser perfecto, guardar los Mandamientos, hacer lo que es bueno..., viene siendo la misma cosa para el cristiano envuelto en la dinámica de las Bienaventuranzas

4. No significa que las Bienaventuranzas coincidan exactamente con los Mandamientos, pero tampoco hay separación. El punto de mira esta puesto siempre en Jesús, que es la meta y la plenitud de la Ley. El es el Maestro que merece ser seguido a imitado porque só1o en El puede alcanzar el discípulo la plena libertad, madurez y perfección

5. La invitación de Jesús: "anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres..." y su promesa "así tendrás un tesoro en el cielo", se dirigen a todos y no só1o a una elite privilegiada. Lo mismo sucede con el mandato: "ven y sígueme". Jesús invita y respeta la libertad de nuestra respuesta, pero quien acepta seguirle debe adherir a su persona y estar en comunión con su vida, destino y misión. Por eso, seguir a imitar a Jesús conlleva la necesidad, la obligación y la urgencia de cumplir el único mandamiento que El nos dejó (Jn 15, 12). Se trata de conformarse o configurarse con El por el misterio de la Cruz y de la Resurrección

6. La vocación a la vida consagrada sigue esta misma dinámica pascual. Seguir a Jesús en radicalidad, unirse a El en alianza de amor, responder a su elección pronta y generosamente, recorrer los mismos pasos del Redentor

7. La vocación y el seguimiento de Jesús (don gratuito y respuesta generosa) se insertan y avanzan en el mismo movimiento de la respuesta de Jesús a quien buscaba vida eterna y perfección: "ve, vende, dalo, ven, sígueme". Cuando la respuesta es generosa y sin condiciones, viene solo el tesoro no tanto como un premio, sino como la dicha que da Jesús cuando se adentra y cautiva nuestro corazón

8. Jesús invita a renunciar a un programa de vida basado en el tener y en el cumplir, a invita a la aceptación de su persona basada en el ser y el seguir. La consagración religiosa permite, a quien es llamado a este estilo de vida, manifestar al mundo la soberana riqueza de seguir a Jesucristo, sabiendo que la iniciativa de la llamada siempre viene de El. Es Jesús quien elige, invita, redime, salva. El es modelo, fuerza y perfección suma para quien desea seguir sus huellas

9. El hombre del evangelio no siguió a Jesús, sino que se fue triste porque era esclavo de sus bienes y estaba apegado a sus riquezas. Otros hombres y mujeres, de ayer y de hoy, son llamados por Cristo con palabras de amor y una mirada de cariño en los ojos. La respuesta sigue siendo de forma diversa. No obstante, a quien acoge la mirada bondadosa y tierna del Señor, a quien responde generosamente a su invitación "sígueme", a quien vende sus rique­zas para darlas a los pobres a it tras el Maestro, Jesús se ofrece como única riqueza capaz de colmar el corazón humano'.

PREGUNTAS:
¿De qué modo sigue llamando Jesús hoy día?
¿Qué te pide dejar a ti?
¿Cuáles son tus riquezas?


 
3. RESPONDEMOS DESDE EL CORAZÓN A LA VOZ QUE NOS HABLA (Oratio)

Santa Teresa decía que "la oración es el trato de amistad, es­tando muchas veces a solas con quien sabemos que nos ama". Nosotros queremos responder desde la oración del corazón a las llamadas amorosas del Señor.
 
En el texto que hemos leído y meditado se nos dice: "Jesús lo miró con cariño...". Antes de pedir nada al joven, el Maestro le manifiesta su amor y su ternura. Toda persona, especialmente de sexo femenino, es muy sensible a que se fijen en ella. La mirada de otro puede tener un significado diverso.

Puede indicar agresión, rechazo, indiferencia, provocación; pero también puede ser signo de ternura, amabilidad, dulzura, cariño, acogida, bondad. La mirada de otro puede generar, en quien se percata de ella, temor o vergüenza, pero también confianza y alegría. En nuestro texto, la mirada de Jesús era de CARIÑO, y hasta los niños son sensibles a quien pone en ellos los ojos con amor y ternura. Es el primer lenguaje que aprendemos. Por eso, los enamorados expresan en los ojos el amor que portan en el corazón.
Jesús vio la buena disposición del joven, se fijó en é1, puso en é1 sus ojos con cariño porque lo amó. No se trataba de un simple recurso psicológico ni de una trampa de embaucador. Jesús es fascinante porque ama con amor redentor que brota desde la Cruz, desde su corazón traspasado, desde el amor eterno del Padre que tanto nos amó (Jn 3, 1ó).

También a mí el Señor me invita a seguirle. La llamada del Maestro nace de un encuentro interior con el, de la mirada de amor de Cristo. Sólo después de percibida esta mirada, me dice: "ve, vende, dalo, ven, sígueme...".
 
Señor, cuando se cruzaron tus ojos destellantes de amor con mis ojos turbios sentí que me amabas; entonces te fijaste en mi, me llamaste por mi nombre, y mirándome a los ojos, me elegiste para seguir tus huellas, estar contigo y ser enviado. Tu amor es de predilección: amor personal y esponsal que me permite ser tuyo, pertenecerte libremente. Tu mirada de amor hace posible elegir a quien ya antes me escogió, y ese eres TU, es fuente y el termino de mi amor.

Señor, en tus brazos puedo escuchar confiado: "No temas, por­que yo to he rescatado, te llamó por tu nombre y tu me perteneces." (Is 43,1). Feliz con tu mirada de amor puedo balbucear entre sollozos inefables: "Tu eres mi Señor, no hay dicha fuera de Ti." (Sal 1ó,2).

Señor, en tu mirada he sentido el amor de tu corazón. Es cierto que exiges mucho a tus amigos, pero también es cierto que mas fuerte que mi debilidad es tu amor. Por eso te agradezco la invitación que me haces para seguir tus pasos y compartir to misma condición de vida.

PREGUNTAS:
¿Cuál es mi disposición al encontrarme con Jesús?
¿En que ocasiones he sentido la ternura de sus ojos y el amor de su corazón?


 
4. CONTEMPLAMOS EL MISTERIO DE LA VOCACIÓN
(Contemplatio)

 
Enfrentar el misterio insondable de la vocación supone penetrar en los designios ignotos del amor gratuito de Dios. El Padre nos ama desde toda la eternidad con un amor entrañable. Este amor se hace efectivo a lo largo de toda la Historia de Salvación, y se muestra mas patente aun en Cristo Redentor. El Verbo de Dios encarnado es clamor, llamada, mirada clara del amor de Dios a los hombres. Jesucristo es Dios entre nosotros, Sangre redentora, corazón entregado por la salvación de todo el genero humano. Este amor expansivo se nos comunica por el Espíritu Santo que permite fructificar el Amor de Dios en nosotros como respuesta a los dones y llamadas del Señor.

1. Sólo en el Espíritu podemos llamar a Dios Padre. Só1o con su luz y con su fuerza podemos seguir a Jesús dentro de la Iglesia, mientras esperamos el Reino definitivo de la Verdad y del Amor. El Espíritu nos permite discernir y comprender las llamadas de Jesús. Por eso, resuena en nuestras almas el mensaje del joven llamado por Jesús y se hace invitación actualizada para nosotros.

2. Iba el Señor de camino y un peregrino cualquiera, tal vez, muy joven el fuera, preguntóle al peregrino: ¿Cómo tendré vida eterna? El Maestro respondió: "Los Mandamientos de Dios han validez sempiterna...

3. Si tu compartes los bienes y sigues hoy mi destino, aquí prometo, y atino, que vida eterna ya tienes. Bueno es el Dios de los Cielos, pero tendrás que seguirme porque no deseo irme sin colmarte los anhelos..."

Las Palabras de Jesús le dejaron afligido; se fue triste, alicaído, pues era un rico sin Cruz. Mas Cristo hoy me ha llamado y mirado con amor para seguir sin temor la vocación que El me ha dado.

En el Espíritu podemos apreciar el designio amoroso de Dios para cada persona que es fiel a la vocación recibida. Só1o en el Espíritu podemos responder a la Alianza esponsal que Dios hace con las almas elegidas por El cuando responden generosamente a su Amor. Esta llamada de amor y esta elección de predilección nos permite decir: mi amado es para mi y yo soy para mi. amado...

PREGUNTAS:
¿Siento mi vocación como don gratuito del Amor divino?
¿Cómo puedo seguir al Señor y entregarme a El con mayor generosidad?