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“En aquel tiempo, cuando Jesús siguió su viaje, vino un
hombre corriendo y se puso de rodillas delante de El y
le preguntó:
‑ Buen Maestro, ¿qué puedo hacer para conseguir la vida
eterna?
Jesús le dijo:
¿Por qué me llamas bueno? No hay más que uno bueno y ese
es Dios. Tu sabes los mandamientos: No cometerás
adulterio; no mates; no robes; no digas mentiras de
nadie; no engañes; respeta a tu padre y a tu madre.
El hombre le contesto:
‑ Maestro, todo esto lo he cumplido desde niño.
Jesús lo miró con cariño y le dijo:
‑ Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y
dalo a los pobres, y entonces tendrás riqueza en el
cielo; luego ven y sígueme.
Pero cuando oyó esto, el hombre se afligió y se fue
triste porque era muy rico.”
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(Evangelio de Marcos 10, 17‑22)
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Para una Lectura Orante del texto
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1. SABOREAMOS LA PALABRA DEL
SEÑOR.
(Lectio)
Leemos con atención el texto que se propone. Si es
necesario, lo releemos varias veces. Nos fijamos en
algunas palabras a ideas claves. Por ejemplo, en los
verbos que expresan las acciones del hombre que fue
hacia Jesús: fue el quien tenia interés en la vida
eterna, por eso fue corriendo, se arrodilló y le
preguntó. Tenia buena disposición, consideraba bueno al
Maestro.
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Jesús le remite a los Mandamientos,
que no, eran desconocidos para este hombre, sino que los
había cumplido desde niño. Jesús le miró con cariño, se
fijó en el, le amó... y le llamó, invitándole a dar sus
riquezas a los pobres, vender sus bienes y seguirle a
El.
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Ante estas exigencias, el hombre se
fue triste porque era muy rico y apegado a sus bienes.
No siguió a Jesús.
PREGUNTAS:
¿Por que este hombre fue corriendo hacia Jesús?
¿Qué buscaba? ¿Por que se fue triste?
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2. MEDITAMOS EL MENSAJE
ACTUALIZADO
(Meditatio‑cogitatio)
Degustamos la palabra del Señor, la analizamos con
nuestra inteligencia la aceptamos con nuestra voluntad y
sentimientos, para ponerla en práctica.
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El ser humano, un hombre cualquiera
del tiempo de Jesús o de nuestros días, se acerca al
Maestro para preguntarle to que debe hacer para alcanzar
la vida eterna. Es la pregunta moral que brota de toda
conciencia humana.
l. Es una pregunta esencial para todo hombre o mujer que
busque dar sentido a su vida y conseguir la Vida Eterna.
El Maestro responde a su interlocutor, cada uno de
nosotros, diciendo que só1o Dios es Bueno y só1o El
puede responder a los interrogantes mas profundos del
corazón humano
2. Los Mandamientos son la propuesta de Jesús a quien le
pide una respuestas sobre la vida moral, que consiste en
el amor a Dios y al prójimo como camino único hacia la
vida eterna. En el amor está la perfección de la
libertad humana por medio de la Ley, alcanzando su
culmen y plenitud con las Bienaventuranzas, hermosa
síntesis del Sermón de la Montana
3. Ante el hombre que ha guardado los Mandamientos desde
su infancia, Jesús se muestra aun más exigente: "Una
cosa te falta...". En el evangelio según San Mateo se
dice: "Si quieres ser perfecto..." (Mt 19, 21). La
exigencia es radical: venderlo todo, darlo a los pobres
y seguirle. Esta invitación de Jesús se inscribe en el
contexto general del Sermón del Monte y de los relatos
de vocación. Jesús pide a quienes le siguen dejarlo
todo, y proclama dichosos a los pobres.
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La obligación del discípulo de Jesús
es seguir al Maestro, compartir su vida y su misión. Los
apóstoles y todo el que quiera seguir los pasos de
Cristo esta llamado a compartir su vida y su destino, a
participar de su obra redentora, a imitar al Maestro. De
hecho, seguir al Maestro, ser perfecto, guardar los
Mandamientos, hacer lo que es bueno..., viene siendo la
misma cosa para el cristiano envuelto en la dinámica de
las Bienaventuranzas
4. No significa que las Bienaventuranzas coincidan
exactamente con los Mandamientos, pero tampoco hay
separación. El punto de mira esta puesto siempre en
Jesús, que es la meta y la plenitud de la Ley. El es el
Maestro que merece ser seguido a imitado porque só1o en
El puede alcanzar el discípulo la plena libertad,
madurez y perfección
5. La invitación de Jesús: "anda, vende lo que tienes y
dalo a los pobres..." y su promesa "así tendrás un
tesoro en el cielo", se dirigen a todos y no só1o a una
elite privilegiada. Lo mismo sucede con el mandato: "ven
y sígueme". Jesús invita y respeta la libertad de
nuestra respuesta, pero quien acepta seguirle debe
adherir a su persona y estar en comunión con su vida,
destino y misión. Por eso, seguir a imitar a Jesús
conlleva la necesidad, la obligación y la urgencia de
cumplir el único mandamiento que El nos dejó (Jn 15,
12). Se trata de conformarse o configurarse con El por
el misterio de la Cruz y de la Resurrección
6. La vocación a la vida consagrada sigue esta misma
dinámica pascual. Seguir a Jesús en radicalidad, unirse
a El en alianza de amor, responder a su elección pronta
y generosamente, recorrer los mismos pasos del Redentor
7. La vocación y el seguimiento de Jesús (don gratuito y
respuesta generosa) se insertan y avanzan en el mismo
movimiento de la respuesta de Jesús a quien buscaba vida
eterna y perfección: "ve, vende, dalo, ven, sígueme".
Cuando la respuesta es generosa y sin condiciones, viene
solo el tesoro no tanto como un premio, sino como la
dicha que da Jesús cuando se adentra y cautiva nuestro
corazón
8. Jesús invita a renunciar a un programa de vida basado
en el tener y en el cumplir, a invita a la aceptación de
su persona basada en el ser y el seguir. La consagración
religiosa permite, a quien es llamado a este estilo de
vida, manifestar al mundo la soberana riqueza de seguir
a Jesucristo, sabiendo que la iniciativa de la llamada
siempre viene de El. Es Jesús quien elige, invita,
redime, salva. El es modelo, fuerza y perfección suma
para quien desea seguir sus huellas
9. El hombre del evangelio no siguió a Jesús, sino que
se fue triste porque era esclavo de sus bienes y estaba
apegado a sus riquezas. Otros hombres y mujeres, de ayer
y de hoy, son llamados por Cristo con palabras de amor y
una mirada de cariño en los ojos. La respuesta sigue
siendo de forma diversa. No obstante, a quien acoge la
mirada bondadosa y tierna del Señor, a quien responde
generosamente a su invitación "sígueme", a quien vende
sus riquezas para darlas a los pobres a it tras el
Maestro, Jesús se ofrece como única riqueza capaz de
colmar el corazón humano'.
PREGUNTAS:
¿De qué modo sigue llamando Jesús hoy día?
¿Qué te pide dejar a ti?
¿Cuáles son tus riquezas?
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3. RESPONDEMOS DESDE EL CORAZÓN A
LA VOZ QUE NOS HABLA (Oratio)
Santa Teresa decía que "la oración es el trato de
amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos
que nos ama". Nosotros queremos responder desde la
oración del corazón a las llamadas amorosas del Señor.
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En el texto que hemos leído y
meditado se nos dice: "Jesús lo miró con cariño...".
Antes de pedir nada al joven, el Maestro le manifiesta
su amor y su ternura. Toda persona, especialmente de
sexo femenino, es muy sensible a que se fijen en ella.
La mirada de otro puede tener un significado diverso.
Puede indicar agresión, rechazo, indiferencia,
provocación; pero también puede ser signo de ternura,
amabilidad, dulzura, cariño, acogida, bondad. La mirada
de otro puede generar, en quien se percata de ella,
temor o vergüenza, pero también confianza y alegría. En
nuestro texto, la mirada de Jesús era de CARIÑO, y hasta
los niños son sensibles a quien pone en ellos los ojos
con amor y ternura. Es el primer lenguaje que
aprendemos. Por eso, los enamorados expresan en los ojos
el amor que portan en el corazón.
Jesús vio la buena disposición del joven, se fijó en é1,
puso en é1 sus ojos con cariño porque lo amó. No se
trataba de un simple recurso psicológico ni de una
trampa de embaucador. Jesús es fascinante porque ama con
amor redentor que brota desde la Cruz, desde su corazón
traspasado, desde el amor eterno del Padre que tanto nos
amó (Jn 3, 1ó).
También a mí el Señor me invita a seguirle. La llamada
del Maestro nace de un encuentro interior con el, de la
mirada de amor de Cristo. Sólo después de percibida esta
mirada, me dice: "ve, vende, dalo, ven, sígueme...".
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Señor, cuando se cruzaron tus ojos
destellantes de amor con mis ojos turbios sentí que me
amabas; entonces te fijaste en mi, me llamaste por mi
nombre, y mirándome a los ojos, me elegiste para seguir
tus huellas, estar contigo y ser enviado. Tu amor es de
predilección: amor personal y esponsal que me permite
ser tuyo, pertenecerte libremente. Tu mirada de amor
hace posible elegir a quien ya antes me escogió, y ese
eres TU, es fuente y el termino de mi amor.
Señor, en tus brazos puedo escuchar confiado: "No temas,
porque yo to he rescatado, te llamó por tu nombre y tu
me perteneces." (Is 43,1). Feliz con tu mirada de amor
puedo balbucear entre sollozos inefables: "Tu eres mi
Señor, no hay dicha fuera de Ti." (Sal 1ó,2).
Señor, en tu mirada he sentido el amor de tu corazón. Es
cierto que exiges mucho a tus amigos, pero también es
cierto que mas fuerte que mi debilidad es tu amor. Por
eso te agradezco la invitación que me haces para seguir
tus pasos y compartir to misma condición de vida.
PREGUNTAS:
¿Cuál es mi disposición al encontrarme con Jesús?
¿En que ocasiones he sentido la ternura de sus ojos y el
amor de su corazón?
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4. CONTEMPLAMOS EL MISTERIO DE LA
VOCACIÓN
(Contemplatio)
Enfrentar el misterio insondable de la vocación supone
penetrar en los designios ignotos del amor gratuito de
Dios. El Padre nos ama desde toda la eternidad con un
amor entrañable. Este amor se hace efectivo a lo largo
de toda la Historia de Salvación, y se muestra mas
patente aun en Cristo Redentor. El Verbo de Dios
encarnado es clamor, llamada, mirada clara del amor de
Dios a los hombres. Jesucristo es Dios entre nosotros,
Sangre redentora, corazón entregado por la salvación de
todo el genero humano. Este amor expansivo se nos
comunica por el Espíritu Santo que permite fructificar
el Amor de Dios en nosotros como respuesta a los dones y
llamadas del Señor.
1. Sólo en el Espíritu podemos llamar a Dios Padre. Só1o
con su luz y con su fuerza podemos seguir a Jesús dentro
de la Iglesia, mientras esperamos el Reino definitivo de
la Verdad y del Amor. El Espíritu nos permite discernir
y comprender las llamadas de Jesús. Por eso, resuena en
nuestras almas el mensaje del joven llamado por Jesús y
se hace invitación actualizada para nosotros.
2. Iba el Señor de camino y un peregrino cualquiera, tal
vez, muy joven el fuera, preguntóle al peregrino: ¿Cómo
tendré vida eterna? El Maestro respondió: "Los
Mandamientos de Dios han validez sempiterna...
3. Si tu compartes los bienes y sigues hoy mi destino,
aquí prometo, y atino, que vida eterna ya tienes. Bueno
es el Dios de los Cielos, pero tendrás que seguirme
porque no deseo irme sin colmarte los anhelos..."
Las Palabras de Jesús le dejaron afligido; se fue
triste, alicaído, pues era un rico sin Cruz. Mas Cristo
hoy me ha llamado y mirado con amor para seguir sin
temor la vocación que El me ha dado.
En el Espíritu podemos apreciar el designio amoroso de
Dios para cada persona que es fiel a la vocación
recibida. Só1o en el Espíritu podemos responder a la
Alianza esponsal que Dios hace con las almas elegidas
por El cuando responden generosamente a su Amor. Esta
llamada de amor y esta elección de predilección nos
permite decir: mi amado es para mi y yo soy para mi.
amado...
PREGUNTAS:
¿Siento mi vocación como don gratuito del Amor
divino?
¿Cómo puedo seguir al Señor y entregarme a El con mayor
generosidad?