Pienso
con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí
vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con
fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas
las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos
abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se
dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en
Madrid, en el mes de agosto de 2011...
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