LOS CONTENIDOS DE LAS MISIONES POPULARES
 

Las misiones populares son un anuncio gozoso de la “Redención abundante” realizada en Cristo y participada a su Cuerpo, la Iglesia; esto es: “el Amor del Padre que nos amó primero y nos envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados (1Jn 4,10) y que vivifica por el Espíritu Santo a cuantos creen en Él”. Esta redención abarca al hombre en su totalidad, asumiendo, purificando y elevando todos los valores auténticamente humanos.

 

Este mensaje de redención se transmite de muchas maneras: a través del testimonio de la comunidad misionera, de gestos, de actitudes, de símbolos, de opciones y preferencias, etc. Pero el lugar donde el mensaje alcanza una mayor articulación conceptual es en el desarrollo de los temas de las celebraciones centrales. En este punto nos detendremos especialmente.

 

No hay un temario único para las misiones populares, ya que en cada caso se trata de partir inductivamente de los dolores, alegrías, esperanzas concretas de quienes serán los destinatarios reales de la acción evangelizadora (no es lo mismo un temario para un paraje del campo, que para una parroquia de ciudad chica, que para un barrio del gran Buenos Aires). Además, los objetivos específicos de cada misión son también determinantes a la hora de elegir los temas.

 

Sin embargo, y dado que se trata siempre de un anuncio kerigmático de Jesucristo para la conversión fundamental, hay constantes que podemos advertir fácilmente al comparar los temarios que se usan en las distintas misiones. Por lo general, suelen tener un hilo conductor, y un lema que sintetiza el mensaje central que se quiere transmitir en la misión. La mayoría de los temarios sigue, de alguna manera, el esquema da la Historia de la Salvación: Creación – ruptura – redención  - vida nueva en el Espíritu. Además, no suelen faltar temas como: la realidad familiar, el trabajo, las consecuencias sociales del pecado, la reconciliación, la oración, la Virgen María, la Iglesia.

 

Al confeccionar un temario bien articulado, lo que se intenta es ir haciendo con la gente un proceso de progresiva profundización, de tal manera que el encuentro con el Señor se produzca a la manera de una apropiación vital y personal de la Historia de Salvación como historia propia de la persona y de la comunidad. Sin embargo, notamos hoy que no se debe presuponer demasiado la perseverancia y continuidad de la gente que participa de la misión; de hecho, la constatación es que mucha gente no concurre todos los días de la misión, siendo por lo general los fines de semana los días con una mayor asistencia (claro está que esto también varía según los lugares y tiempos en los que se realiza la misión).  Esto hace que se privilegien estos días para tratar los temas que parecen más centrales y convocantes, aún cuando se trastoque lo que podría ser un orden más lógico en la sucesión de los temas.

 

Muy sintética y esquemáticamente, podríamos señalar algunos puntos centrales del mensaje misionero:

 

a) La imagen de Dios: Redentor. Padre. Misericordioso. Cercano. Tiene significancia para la vida. Se compromete y me compromete.

 

b) La imagen del hombre y del mundo: (dimensión social, política, cultural, económica). Positiva. Llamado al compromiso. Acentuación de la dignidad de hijos. Dimensión social  y comunitaria. Denuncia y combate de las injusticias. Su misterio de criatura, hijo y hermano, y señor del universo. Se anuncia a Cristo Salvador, hombre pleno (LG 22)

 

c) La imagen de la Iglesia: Comunión – participación. Circularidad. Misionera. Protagonismo laical. Cercanía pastores-fieles laicos. Promoción de servicios y carismas. La salvación llega al hombre y lo invita  a seguir al Redentor, y esto se hace en la comunidad. En la Iglesia se actualiza la Redención por la palabra, los sacramentos, la fraternidad.

 

 

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(Artículo extraído de www.redentoristas.org.ar )