-
Durante la
etapa de la pre-misión, los principales agentes
son el equipo de misioneros redentoristas
(religiosos y laicos) que organiza la misión y los
misioneros laicos del lugar, cuya función
principal es visitar las casas, “preparando el
terreno” para los días de la celebración de la
misión, y colaborar en cuestiones de organización
e infraestructura. Muy importante es la formación
que en esta etapa se ofrece a los misioneros
laicos locales, con una fuerte impronta bíblica, y
que en general consta de cuatro bloques:
-
-
1) Cristología para la misión;
-
2) Eclesiología
para la misión;
-
3) Espiritualidad
misionera;
-
4) Pequeñas
comunidades.
En
la etapa de la celebración de la misión, el
principal agente es la comunidad misionera que viene
a compartir la fe con los hermanos del lugar. Esta
comunidad está formada, en lo posible, por uno o dos
sacerdotes, religiosos-as y laicos (adultos,
jóvenes, familias enteras). Misionar como “familia
redentorista” es uno de los modos más fuertes y
eficaces de exhortar a renovar nuestras comunidades
viviendo una Iglesia de participación y comunión,
donde los trabajos y las responsabilidades son
compartidas desde la fraternidad y la especificidad
de cada vocación eclesial. Es un modo concreto y
testimonial de explicitar la vocación misionera de
todo bautizado. Esto se ve también de una manera
especial en las pequeñas comunidades, que son
animadas exclusivamente por los laicos del lugar.
Pero en la misión, los sujetos se convierten en
destinatarios, y los destinatarios en sujeto. Esta
constituye una experiencia y una convicción profunda
de todo misionero redentorista: es más lo que
recibimos que lo que damos. Salimos a evangelizar a
los pobres, y somos nosotros quienes volvemos
evangelizados por ellos. |