RESEÑA HISTÓRICA
 
 

 

1. Breve reseña histórica de las misiones populares redentoristas en Argentina (desde 1883 hasta nuestros días)

 

1.1  El estilo de las misiones populares desde fines del S. XIX hasta mediados del siglo XX.

 

            Desde su llegada a las tierras del Plata en 1883, los redentoristas, fieles a su vocación misionera, se dedicaron a predicar misiones populares, primero acompañando a los obispos en lo que se dio en llamar las misiones mitradas, y luego solos, al “estilo redentorista”, como ya se hacía en muchas partes del mundo.

            Para tomar como referencia el período más reciente, podemos decir que en los tiempos previos al Concilio (décadas del 40´ y 50´), las misiones convocaban por sí mismas. No hacía falta demasiada preparación, y bastaba con los avisos de las misas dominicales. La gente se reunía espontáneamente, tanto para la misa matutina, como para la “función” principal de la noche, que incluía el rezo del rosario, el canto, las pláticas instructivas, la catequesis, el sermón principal y los avisos. El temario giraba, por la mañana, alrededor de las virtudes; y por la tarde, sobre los novísimos, la salvación, desagravios, la Virgen, el apostolado, la oración, etc. El lema famoso de esta época es “Salva tu alma”. Se dedica mucho tiempo a las confesiones. Ya está la costumbre de hacer la misioncita para los niños, y hacia 1948 surgen las visitas domiciliarias. Se dan conferencias de hombres y de mujeres. Las misiones duran quince días y son predicadas al menos por dos sacerdotes misioneros. Se practica la súplica perpetua a la Virgen por la misión.

 

1.2  El impacto del Vaticano II en las misiones populares en Argentina.

 

A las puertas del Concilio, sale publicado el libro del P . Jorge Ostertag, CSsR: Métodos nuevos para tiempos nuevos (Bs. As., 1960), como un manual práctico del misionero, todavía dentro del esquema del “Salva tu alma”. Las misiones generales demandan un grado mayor de preparación y planificación; va tomando forma lo que luego será la Pre-misión. Va surgiendo también una mayor preocupación por la continuidad de la misión: se retoma la intuición alfonsiana de la “renovación de la misión” dentro del año, y se aprovechan para esto las novenas patronales.  Se intenta dejar fundadas las “cofradías del Perpetuo Socorro”, y la revista del mismo nombre sirve como vínculo con la gente misionada. Se usa siempre el mismo temario, y se destaca la importancia de la figura del misionero como testimonio real de vida.

            Entre 1962 y 1965 surgen cursos de actualización de misioneros.

            Se va generalizando una tendencia a la mayor autonomía de cada Iglesia particular, donde se pone en cuestión la conveniencia y necesidad de las misiones populares. Del 60 al 70 se desata un fuerte cuestionamiento de todo lo que es piedad popular, a favor de una “pastoral europea de elite”; consecuentemente se pone en duda la eficacia de la misión popular. Entre 1969 y 1977, se produce una verdadera crisis de la misión popular, y en Argentina son muy pocas las que se realizan.

            Sin embargo, ya hacia 1974, con algunas misiones generales importantes (Tafí Viejo, Concepción de Tucumán, Añatuya, etc.) se va percibiendo un resurgir de las misiones populares en nuestro país. Las nuevas misiones han implementado por esos tiempos el rosario de la aurora, y la Eucaristía se ha convertido en el centro y eje de la celebración misional.

 

1.3  La recepción del magisterio del CELAM y las corrientes teológicas latinoamericanas

 

            Los años 80´ y los 90´ representaron una bocanada de aire fresco para las misiones populares. Junto a la revalorización de la religiosidad popular,  propiciada especialmente por la escuela teológica argentina (Gera, Scannone), se incorpora al método misionero toda la espiritualidad de las CEBs., que primero se llaman “asambleas familiares” (por una influencia que nos viene de España), y luego pasan a denominarse “pequeñas comunidades”, en una mayor sintonía con el lenguaje de los  obispos en Puebla. Esta fuerte dimensión comunitaria y eclesial de la misión se expresa también en el nuevo sujeto de las misiones populares: la familia redentorista, compuesta por sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, que comparten, cada uno desde su especificidad vocacional, una tarea común.  Crece la utilización de los medios de comunicación. Se incorporan nuevos espacios, como las semanas juveniles, los cursos bíblicos, etc. Este es el hoy de las misiones redentoristas en Argentina.

 

 

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(Artículo extraído de www.redentoristas.org.ar )