CELEBRACIONES
MISIONERAS
 

Las mencionaremos muy brevemente:

El acto misionero central: Es el momento principal de la primera semana de la etapa de la Celebración de la misión. Cada día se desarrolla un tema a la luz de la Palabra de Dios, reflexionándolo, rezándolo, y celebrándolo. Los cantos van marcando los tiempos y momentos, según los ritmos y las letras. Un lema y un signo cada día ayudan a sintetizar lo esencial del mensaje. Cuando conviene, se dedica un tiempo al trabajo por grupos, o se hace alguna representación, o se ve algún material audiovisual, etc. De ordinario, esta celebración no incluye la Eucaristía.

 

Rosario de la aurora u oración de la mañana: Se invita a la gente a comenzar juntos el día en oración. Cuando se reza el rosario de la aurora, se suele hacer por las calles, recorriendo cada día un sector distinto del lugar que se está misionando (es un detalle más que va haciendo al clima especial de la misión). Se suele terminar con la  celebración de la Eucaristía en casas de familia (salvo los días en que se celebra la Eucaristía en la celebración de la noche)

 

Celebración de bendición en las esquinas: Se realizan a media mañana y a media tarde, en distintos lugares cada vez, y durante la primera semana de la celebración de la misión. Se invita a los vecinos a traer sus llaves (se las bendice, como signo de bendición de las casas y las familias), mates (signo del encuentro familiar y la vida fraterna), imágenes religiosas, etc. En algunos lugares, estos actos resultan especialmente convocantes, por lo que son una excelente ocasión para hacer un buen anuncio de la Palabra y crear un clima de oración.

Las visitas a las casas: Son un momento privilegiado de la misión, en cuanto que posibilitan una mayor personalización en la evangelización. Es el signo de una Iglesia que sale y va al encuentro de la gente en sus preocupaciones, dificultades y alegrías cotidianas. Cuando no es posible llegar a todas las casas, se privilegia la visita a los enfermos, a los más pobres, y a los que están más alejados del centro misionero. El eje de la visita es también la Palabra de Dios, que viene a acompañarnos, fortalecernos, iluminarnos y consolarnos en nuestra vida familiar, laboral, etc.

 

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(Artículo extraído de www.redentoristas.org.ar )