PATRONO DE LAS MADRES Y DE LOS NIÑOS
 
Desde hace dos siglos, en todo el mundo se invoca a San Gerardo como especial Patrono de las madres que están por tener familia.
 
Esta particular predilección del Santo hacia las jóvenes madres se ha puesto de manifiesto de manera particular después de su muerte, pero tuvo inicio en su vida terrenal.
 
Un día, de visita a la familia Pirófalo, Gerardo se olvida su pañuelo. Ya en la calle, lo alcanza una jovencita para entregarle el pañuelo. Gerardo con una sonrisa le dice a la mujer: "Guárdalo, pues un día te hará falta". Después de un tiempo, ya casada, su primer embarazo la lleva casi al fin de la vida. Entonces se acuerda de Gerardo y del pañuelo. El milagro llegó pronto y tuvo familia sin ningún problema.
 
Este acontecimiento se divulgó por doquiera, y todos pedían pedacitos del pañuelo, como preciosa reliquia. He aquí la tradición de tener en casa el pañuelo con la imagen de San Gerardo.
 
 
SAN GERARDO.NUESTRO HERMANO
 
 
 
Oh!  San Gerardo, hermano nuestro, con mucha confianza pedimos tu protección para nuestra familia.
 
Tú probaste el gozo del cariño del hogar, los sacrificios del trabajo y de la pobreza. En tu hogar empezaste a conocer y amar a Jesús y a la Virgen Maria, y por amor a ellos elegiste vivir en una familia religiosa, los Misioneros Redentoristas, quienes te ayudaron para alcanzar plenamente tu
vocación a la santidad, consagrando toda tu vida a Dios.
 
Mira, Oh! San Gerardo, a nuestra familia. Por tu intercesión esperamos gozar de buena salud y de un seguro y honesto trabajo. Ayúdanos a vivir en perfecta caridad entre todos nosotros, padres, hijos y parientes todos. Danos vivir con valentía nuestra fe cristiana.
 
Aleja de nosotros todo mal y defiéndenos de toda enfermedad. Consuela a los ancianos. Fortalece y acompaña a los jóvenes en su búsqueda de un porvenir tranquilo. En particular, Oh! San Gerardo, te pedimos por todas las Madres y los niños. Y ya que eres invocado como su especial Patrono, alimenta su esperanza en el porvenir: haz florecer la sonrisa de una nueva vida a las jóvenes parejas, que esperan en oración el gozo de la paternidad.
 
Por ultimo, te pedimos que nuestra familia se refleja en la familia de Nazareth, para realizar así en la tierra, la vida de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
 
 

ORACIÓN DE LA MADRE

 
 
 
Oh! glorioso San Gerardo que contemplaste en cada mujer el rostro de la Virgen Maria, como madre de Dios, y quisiste con tu fecundo apostolado que cada mujer realizara su noble misión, pido confiadamente tu bendición para mí y para todas las madres del mundo.
 
Ayúdanos a mantener unidas y serenas nuestras familias. Ilumínanos en la difícil tarea de educar cristianamente a los hijos. A nuestros esposos da salud y trabajo, valentía en la fe y la solidaridad, para que con tu ejemplo y ayuda, seamos instru­mentos de Jesús para construir un mundo mejor y justo.
 
En particular pedimos tu protección en las enfermedades, en las angustias y necesidades de la vida cotidiana. Danos paciencia y fortaleza en sobrellevar por amor a Jesús la cruz de cada día, y así colaborar con Jesús, como lo hiciste tu, para la salvación del mundo.
Te pedimos amor y paz, salud y trabajo, espe­ranza y alegría para nuestras familias y las de todo el mundo. Amen.
 
 

PARA EL DON DE LA MATERNIDAD

 
 
 
Oh! San Gerardo, Tú siempre hiciste la voluntad de Dios hasta el heroísmo. Y Dios te ha glorificado obrando por tu intermedio obras maravillosas.
También yo quiero siempre su voluntad y a ella quiero conformar toda mi vida.
 
Pues te pido que por tu intercesión Dios Padre me haga digna de participar del don de la Maternidad, como instrumento de su creación, y así manifestar su rostro maternal al hijo que con gozo y trepidación tanto espero y deseo cobijar en mis entrañas primero y después sobre mi corazón.
 
Oh! San Gerardo, fíjate en mi rostro de mujer y haz realidad mi sumo: y que el amor que Dios mismo bendijo el día de mi casamiento, sea fecundo en el don de un hijo.
 
Estoy segura que tu intercesión conseguirá que cuanto antes en mi hogar brote una nueva vida que testimoniará el amor infinito de Dios Padre para con la humanidad. Esto espero, esto tanto anhelo y quiero, si esta es la voluntad de Dios Padre. Amén.
 
 
 

POR UN EMBARAZO EN RIESGO

 
 
 
Oh San Gerardo tu conoces cuanto he deseado esta maternidad, y cuanto me ha llenado de gozo el sentir los primeros latidos de mi hijo, y así he tenido la certeza que mi cuerpo era el santuario de una nueva vida.
 
Ahora tu conoces también que mi niñito en mí seno se encuentra en peligro, y así mi embarazo corre riesgo.
 
Oh! San Gerardo, fíjate en mi angustia y desazón. Por favor no permitas que mi alegría se vuelva en llanto. Ruega, ruega con insistencia a Dios Padre por mi hijito, para que el nazca sin problemas, y así los dos juntos experimentemos su infinito amor maternal que nos cobija generosa y fielmente por toda la eternidad.
 
Oh! San Gerardo, confío en tu solícita protección. Me pongo en tus manos y en ti espero. Amén.
 
 

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN MARIA Y A SAN GERARDO

 
 
 
Oh! Virgen María, llena de gracia por Dios Padre y bendita entre todas las mujeres: Todas las gene­raciones te proclaman beata porque engendraste al mismo Hijo de Dios, y en tu regazo Jesús encontró cariño, afecto, protección y seguridad contra la maldad del mundo.
 
Tú, Reina y Madre nuestra, por obra del Espíritu Santo fuiste la mas fecunda de las Madres, siendo al mismo tiempo la mas pura de las Vírgenes.
 
También nosotras, madres cristianas, en un hermoso día, recibimos nuestros hijos como don precioso de Dios Padre. Los cobijamos en nuestro regazo, y como Vos, fuimos las criaturas más felices de este mundo.
 
En este día confiamos a tu corazón de madre nuestros hijos y a nosotras mismas. Ellos son nuestros hijos, pero son también tuyos. Nosotras los queremos mucho, pero tú ciertamente los quieres mucho más, ya que eres la Madre de Dios y de los hombres.
 
¡Cobíjalos en tu regazo como un día cobijaste al Niño Jesús. Dondequiera seas su guía y su amparo! ¡Que ellos experimenten tu perpetuo socorro; que gocen de tu mirada maternal y de tus caricias!.
Y tú, oh San Gerardo, que siempre manifestaste tu ternura para con los niños, te rogamos que te unas a nuestra acción de gracias a Dios Padre por el don maravilloso de los hijos.
 
A ti también confiamos nuestros hijos. Aprétalos muy fuerte a tu corazón, como apretaste a Jesús crucificado, tu único amor y tesoro.
Protégelos, defiéndelos, socórrelos, guíalos a lo largo del camino que los lleva a la casa de Dios Padre.
 
Tu mismo, Oh! glorioso San Gerardo, presenta nuestros hijos a la Virgen María, y dile que nosotras los queremos mucho, como ciertamente también tu los amas.
 
Aquí, en la tierra, protegidas por ti y la Virgen María, queremos formar la familia del Señor, donde reine el amor y la concordia, la mutua estima y la paz; donde se trabaje y se rece juntos, donde se comparta el dolor y la alegría.
 
Esperamos así, Oh! San Gerardo, compartir un día todos juntos contigo y la Virgen Maria y nuestros hijos, la alabanza sin fin a la Divina Familia, la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
 
 

 

 

VOLVER

ARRIBA